Isabel Allende: sonrisas y lágrimas

Redaccion

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El destino le tendió trampas terribles: la orfandad, el exilio, la pérdida de su hija… Pero, tras superarlas todas apretando los dientes, se ha convertido en la escritora en castellano más leída en todo el mundo. Ahora retorna con “La isla bajo el mar” (Plaza & Janés), donde nos relata la lucha de una mujer de raza negra en Haití por su libertad y su dignidad, al son de la música caribeña y los ritos de santería.

Texto: SUSANA MARTÍNEZ

Con sonido de tambores africanos y danzas febriles empieza la última novela de Isabel Allende, La isla bajo el mar. Con ese título podríamos pensar que se trata de una novela de aventuras y en cierto modo lo es, aunque más correcto sería decir de desventuras, porque Zarité, una esclava negra nacida en la isla de Saint Domingue -ahora Haití- a finales de 1700 deberá superar un sinfín de barreras hasta conseguir su libertad.

Las heroínas de Isabel
En la historia de Zarité se reúnen las principales obsesiones de Allende: la mujer, la familia, los espíritus y la libertad. Las mujeres son las protagonistas en todas sus obras excepto en El plan infinito, donde es un hombre: Gregory Reeves, personaje inspirado en la vida y familia de su segundo marido, Willie, a través del cual nos adentramos en la historia de California. Exceptuando esa novela, Isabel crea a mujeres valientes, intuitivas y, sobre todo, luchadoras, posiblemente marcada por su azarosa trayectoria y especialmente por la influencia de su madre, Francisca Llona, “Doña Panchita”. Una mujer que se enfrentó a la sociedad de su tiempo, separándose del padre de Isabel cuando ésta tenía tres años, en una época en la que en Chile no existía el divorcio.

La infancia de Isabel no fue fácil.Tras el acuerdo entre su madre y su padre, primo hermano de Salvador Allende, por el cual él renunciaba a cualquier responsabilidad sobre sus hijos, Doña Panchita regresa junto a sus tres niños al hogar paterno en Santiago, y ése es el último recuerdo que tiene Isabel de su padre. El siguiente ya es en la morgue. Pasan a vivir en el ambiente opresivo que marca su abuelo, de origen vasco, quien a la muerte de su esposa establece luto riguroso e incluso pinta los muebles de negro. Por esa época, su madre se une a Ramón Huidobro, “tío Ramón”, diplomático de carrera destinado en Bolivia y Beirut. De esos años, Isabel recuerda cómo las monjas buscaron un pretexto para expulsarla del colegio. Ella tenía tan sólo seis años y organizó un concurso de calcetines, por lo que las niñas enseñaban algo la pierna. Ésa fue la excusa que las monjas adujeron, aunque el verdadero motivo era que no podían consentir tener en sus aulas a una niña cuya madre vivía en pecado.

Los primeros años de Isabel fueron duros pero, como ella misma dice, luego vinieron otros peores: el exilio tras el golpe militar en Chile, -trece años vividos en Venezuela que resultaron ser muy importantes en su vida, porque la iniciaron en la escritura- y la muerte de su hija Paula en 1992 por un error médico, tras sufrir una crisis de porfiria y serle suministrados unos medicamentos a los que era alérgica.

De periodista a escritora
Allende se inicia en el periodismo a los 17 años y sigue en él hasta los 33. Empieza en revistas, algunas de ellas de humor, como Los impertinentes, o infantiles, como Mampato o Lauchas y lanchones, en las que publica algún cuento. También prueba en la televisión, en la que tiene un programa de humor y de entrevistas. Cuando se produce el golpe de estado de Pinochet, se exilia en Venezuela con su marido, Miguel Frías, con quien se había casado en 1962, y sus dos hijos, Paula y Nicolás. En Venezuela colaborará con el periódico El Nacional, de Caracas. Es una época de muchos cambios: en 1978 se separa de su marido, vive dos meses en España… y se inicia en la literatura. Ya Neruda le había predicho su futuro, años antes: “Jamás dejaría que usted me entrevistara. Es usted la peor periodista de este país. Miente todo el tiempo y es incapaz de ser objetiva. Se pone en el centro de todas sus historias. Y además estoy seguro de que, si no tiene una historia, se la inventa… ¿Por qué no se dedica a la literatura, donde todos esos defectos son virtudes?”.

Casa y espíritus
En 1981, Isabel recibe la noticia de que su severo abuelo, Agustín Llona, se está muriendo a los 99 años. Comienza a escribirle una carta que se convertirá en el manuscrito de La casa de los espíritus y es la propia Doña Panchita, al leerlo, quien se da cuenta que la obra es buena y pone en contacto a su hija con la Agencia Literaria Carmen Balcells. Un año después, Plaza & Janés publica la novela en España y, a partir de ahí, empieza una carrera vertiginosa que la ha llevado a publicar una quincena de libros, recibir decenas de galardones, ser miembro de la Academia Chilena de la Lengua y la escritora en castellano más leída de las últimas décadas. Pero hay un libro que marca por razones muy trágicas su bibliografía: Paula.

Es, según sus palabras, la obra que más le ha costado escribir. En ella, Isabel explica a su hija Paula, que ha entrado en coma, la vida de su familia. Con este libro, Isabel abre a los lectores su corazón y, aunque ya conocíamos parte de su vida, se desnuda totalmente. “Al abrirme ante los lectores no me hice más vulnerable, sino más fuerte, porque de todas partes del mundo se tendían manos para sostenerme” -y añade-: “Los que podemos expresarnos a través de cualquier forma de arte somos unos privilegiados. Tenemos una herramienta extraordinaria para explorar todas las partes oscuras de la psique. Otros han de pagarse una terapia”.

Paula murió a los 28 años de edad, tras un año en coma en un hospital de Madrid, en la casa de la escritora en San Rafael, California. Entonces, la escritora creó The Isabel Allende Foundation and Paula Scholarships para cumplir con la voluntad de su hija, quien quería dedicar sus ahorros a la educación de los niños. La Fundación ayuda a niños y mujeres en situación precaria a través de donaciones a otros programas y organizaciones. Además de esta Fundación, Isabel colabora con numerosas asociaciones benéficas.

Intimidad e intuición
Tras abrir su intimidad en Paula, Isabel decide que ha de escribir sobre algo totalmente contrario al dolor y la muerte, y nada mejor para ello que abordar el placer. Así nace Afrodita, un singular libro gastronómico de recetas eróticas en el que defiende la fuerza del amor en toda la extensión de la palabra. Tras Afrodita siguieron varios libros, pero no fue hasta 2007 que Isabel volvió a abrir las puertas de su vida privada. Lo hizo con La suma de los días, donde de nuevo explica a su hija Paula lo que ha vivido su familia tras su desaparición. Este libro incluso le sirve a Isabel para aclarar a su hija que la aparición en su vida de William Gordon, en 1987, nada tuvo que ver con su divorcio, ya que las relaciones con Miguel Frías se habían deteriorado hacía ya tiempo.

De La suma de los días, Isabel declara que “es una memoria bastante subjetiva. Es mi versión de los hechos que no siempre coincide exactamente con las versiones de los miembros de mi familia”. Es una biografía en la que hay drogas, sexo, infidelidades… como en cualquier buen “culebrón” televisivo. Allende nos habla de la hija de William -su marido desde 1988-, Jennifer, una chica drogadicta que un día llega con la noticia de que está embarazada. Jennifer muere y llega a sus vidas Sabrina, una niña infectada con el virus del sida y con numerosos problemas de salud, pero que sigue adelante. También aparece Nico, el hijo de Isabel, que está casado con una venezolana, Celia, con la que tiene tres hijos; todo parece que va sobre ruedas hasta que Celia les confiesa que se ha enamorado de una mujer, Sally. Y, de esta manera, Isabel nos da a conocer las intimidades de su familia; lo que para muchos sería vergonzante, para la escritora es su forma de recordar y de ordenar el pasado, mostrándoles su amor a los suyos a pesar de los errores cometidos.

Allende es una mujer intuitiva y, aunque confiesa que no es religiosa, sí cree en la espiritualidad, como dejó ya sentado desde su primera novela con el personaje de Clara del Valle, inspirado en su abuela clarividente, Isabel Barros. Isabel sigue fiel a su liturgia: siempre empieza a escribir sus novelas el mismo día que comenzó La casa de los espíritus, el 8 de enero. Actualmente escribe en su estudio de Sausalito, en California, en silencio, en soledad, con las fotografías de las personas queridas, con flores frescas y con velas para atraer la inspiración. Cuando empieza a escribir enciende una vela y el tiempo que tarda ésta en consumirse es el que ella dedica a trabajar: unas seis o siete horas. Aunque no siempre fue así y la que muchos piensan que sigue siendo su mejor novela, la primera, la creó en la cocina con una máquina de escribir.

La ínsula de Allende
El amor a la familia aparece de nuevo en La isla bajo el mar. Una historia que empieza a forjarse en su cabeza mientras preparaba El zorro, por el año 2005. Entre la documentación, se topa con escritos que hablan sobre los esclavos africanos liberados en el Caribe a principios del siglo XVIII. Lee las historias de los piratas del lugar y, de un libro a otro, llega a las crónicas sobre la revolución de esclavos de Haití, la única que ha triunfado en la historia. Ya tenía la idea para una novela, pero han tenido que pasar cuatro años y dos libros más, Inés del alma mía y La suma de los días, para que Isabel hiciera emerger este nuevo islote en su bibliografía.

En La isla bajo el mar, Isabel nos explica la historia de Zarité, una esclava de origen guineano que a los nueve años es vendida a uno de los principales productores de azúcar de la isla Saint Domingue, que a finales de 1700 era colonia francesa. A través de los ojos de Zarité y de los personajes que la ayudan en su lucha por la libertad, conoceremos también los hechos históricos que acaecían en Europa, como la Revolución Francesa, y cómo repercutían en las colonias.

En aquel momento había 34.000 personas libres, entre blancos y mulatos, en Saint Domingue, y medio millón de esclavos negros que ansiaban recuperar la libertad. Esto hacía que la presión de los blancos sobre los negros para mantener su supremacía fuese brutal. Y en ese marco encontramos a la callada Zarité, una mujer tímida de piel y ojos negros, cuyo principal interés es no llamar la atención, y que a pesar suyo no lo consigue.

La música del destino
Zarité pasa a servir en la casa del francés Toulouse Valmorain, primero para ayudar a su esposa pero luego para cuidar también de su hijo y, en fin, para todo lo que el amo disponga. Pasan los años y Zarité piensa que nunca más volverá a ser libre, pero en su interior no desespera y, cuando llega el momento, sabe aprovecharlo y consigue de Valmorain un papel de libertad para ella y su hija. No obstante, primero tendrán que huir de la plantación para salvar a su amo e hijo a escapar de los rebeldes, pasarán una temporada en Cuba y terminarán en Nueva Orleans.

En La isla bajo el mar, las mujeres tienen un papel esencial. No sólo Zarité, la protagonista, sino todas las que están a su alrededor en las distintas etapas de su vida. La bella Violette Boisier, una mulata que ejerce la prostitución; la sumisa Adèline, concubina de un médico con el que tiene varios hijos que él no se atreve a reconocer; Tante Rose, capaz de curar donde la medicina oficial no llega… A través de ellas penetramos en un mundo de espíritus, de danzas, música y lugares soñados como la isla bajo el mar, un sitio imaginario donde dioses y hombres viven en libertad. La ansiada libertad que todos los personajes de la novela buscan: “Baila, baila, Zarité, porque esclavo que baila es libre… mientras baila”. Y Zarité nos dice: “Yo he bailado siempre.” Aunque la música del destino a menudo desafine, Isabel Allende no pierde el ritmo y sigue haciendo bailar con excelente coreografía a sus mujeres rabiosamente libres.

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6 Respuestas a “Isabel Allende: sonrisas y lágrimas”

  1. Araceli noble dice:

    Soy adicta a Isabel Allende, con cada uno de sus libros he pasado etapas de mi vida que no serían lo mismo sin su amena charla, libros, historias, ocurrencias y sufrimientos, creo que es la escritora mas humana que conozco, su grandeza esta en la simplicidad cotidiana, en expresar y llamar a las cosas por su nombre.
    Las dos últimas novelas historicas, Ines del Alma Mía y La Isla bajo el mar, siento que no tienen el encanto de sus ocurrencias, mas sin embargo se ve a la historia desde otros contextos.
    Para mi es ………excelsa compañía y pluma insuperable.

  2. un panameño que le gusta leer dice:

    Pienso tres cuartos de lo mismo: sobrina del primer presidente marxista en america latina que llevo al país a una gran crisis financiera, muertos, hambres, privatisaciones y un largo etc para el peor governante de Chile, pero esto nunca sale en las novelas de Isabel, muy por el contrario solo vende por decir que fue victima del regimén de Pinochet, hay que ver lo que se hace cuando no se quiere acordar del pasado.
    una escritora que solo habla de lo mismo

  3. Betty C. dice:

    La obra de esta escritora es cautivante y melancólica, te lleva en realidad al lugar que te describe, a vivir los sentimientos de alegría, tristeza, llanto, desesperación o placer, su última obra la estabamos esperando muchos, espero que su contenido nos transporte a la historia narrada.

  4. ESTRELLA CAL dice:

    Estoy deseando leer esta novela ,he leido casi toda su obra y me fascina ,soy uruguaya y sus personajes su historia se me hace muy familiar ,hoy dia vivo en España en calidad de inmigrante y en este punto de mujer peregrina tambien me siento identificada ,amo la literatura ,la naturaleza y la musica ,me atrapa todo lo relativo a la historia bien contada porq claro la he estudiado desde ael punto de vista del historiador y en tiempos de dictadura por eso presiento q no me lo han contado todo por lo q leo con avidez todos sus libros buscando retazos de pasado q se ha quedado borroso .Presiento q esta novela :LA ISLA DEBAJO DEL MAR me encantara …gracias ISABEL

  5. joquiva dice:

    es buena, como de Isabel no encuentro ninguna mala, soy un rendido admirador de esta gran escritora, solo en la suma de los dias me dejó un poco frio y no por falta de calidad, si no por falta de interés en el tema que en todas sus novelas deja entrever. la isla bajo el mar vuelve a enardecer los sentimientos de los lectores por su trama interesante y amena.

  6. Zilniya dice:

    Gran escritora, la descubrí con la trilogía del Águila y el Jaguar (La ciudad de las bestias, El reino del dragón de oro, El bosque de los pigmeos). Tengo muchas ganas de leer La isla bajo el mar…

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