Andrés Trapiello: Explora los límites del amor
Tras los premios Nadal y Fundación Lara por “Los amigos del crimen perfecto” y “Al morir don Quijote”, respectivamente, el leonés Andrés Trapiello regresa a la novela con “Los Confines” (Destino) y aguarda con expectación la acogida que pueda recibir esta ambiciosa historia sobre un tema tan delicado como el del incesto.
Texto Felipe Alonso. Foto: Óscar Elias
Lo primero que me dice Andrés Trapiello después de estrecharme la mano es: “Bueno a ver si entre los dos lo hacemos bien”. Se muestra cortés y amable y me dedica una sonrisa a la vez que pide una Coca-Cola. Empieza a hablar de sí mismo en tercera persona, pero al comentar su nueva novela se le encienden los ojos y vuelve al yo con un orgullo que quizás explique las varias polémicas que ha tenido con gentes del mundo de las letras.
Sin embargo, Trapiello proyecta una imagen de escritor solitario que camina aparte por voluntad propia. Algo de soledad debe necesitar alguien que escribe un diario al año. Pero, ¿tan intensa es su vida como para que tenga tantas cosas que contarnos? Él contesta que “no, casi nunca me pasa nada, pero por suerte le pasan a los que me rodean, y yo estoy allí, sin hacer ruido, mirando”. Al margen de sus diarios -agrupados bajo el título de Salón de pasos perdidos-, sus novelas y ensayos, Andrés Trapiello también escribe poesía y “nada le gusta a uno como que le llamen poeta”. Desprende la sensación de ser un hombre culto que disfruta de un buen silencio. Al hablar con él, sin embargo, es cordial e incluso risueño, lejos de la imagen de alguien que se describe a sí mismo, al pasear por el Rastro de Madrid, “como un perro callejero, sin saber dónde llegará la caricia, el trozo de pan, la pedrada que da la vida”.
Un amor que vale la pena
¿Cómo son los protagonistas de la historia, Máximo y Claudia?
Estuve mucho tiempo pensando sobre cómo quería que fueran. Quería que tuvieran suficiente experiencia en la vida como para que su amor no fuera producto de una confusión libidinosa. Necesitaba personajes con un bagaje emocional, pero jóvenes, que no tuvieran aplacado ese deseo físico de la libido. Quería personajes en la plenitud, vigorosos. Que tuvieran fuerza para poder aguantar la gran carga trágica de la novela. Justamente para poder luchar durante mucho tiempo. Tanto Max como Claudia son triunfadores. Son ricos, tienen éxito en sus trabajos, lo tienen todo. Necesitaba mostrar que renuncian a todo. Si no tienes nada que sacrificar el sacrificio no tiene valor. Simplemente les sucede algo que no debería haber pasado, pero por el destino o por el azar, otro de los temas importantes del libro, sucede.
No tenía que haber pasado pero ninguno de los dos se arrepiente y continúan su relación.
Una vez que ya sabemos que los personajes, Max y Claudia, son hermanos, tenemos doscientas páginas más. Ahí empieza la historia. Van a luchar contra el destino que tenían adjudicado. Ellos deciden que lo que ha ocurrido es trascendental en sus vidas y deciden vivir su relación sin remordimientos. Vivirán una confabulación social y familiar para destruir su relación. Y eso es de lo que habla el libro. Lo que atañe no es tanto el incesto como el amor llevado a los límites. El paraíso cuesta muchísimo conseguirlo, y cuanto más cuesta, más paraíso es.
¿Qué le impulsó a plantear una relación de amor entre hermanos en su novela? ¿Sentía que tenía algo que decir respecto al incesto?
Desde luego no se entra en esta novela en si está bien o no. El novelista no quiere saber nada de eso. Sabemos que la vida no tiene sentido, la historia no tiene una finalidad, el único sitio donde podemos poner un poco de orden es una novela. No hay libro que pueda explicar el amor que no sea una novela, sólo desde el punto de la ficción. Este libro es una reivindicación de los confines, los límites, el derecho que tiene todo amante a llegar a esos límites y conseguir que ese amor se haga real. A un amor absoluto se le corresponde una libertad absoluta.
El incesto es una de las bases de la novela, pero llega un punto que se te olvida…
El primer golpe es un shock. Es algo que determina la lectura, el peso de la novela, pero no es una novela sobre el morbo del asunto. Pivota sobre otros intereses, algo mucho más universal. A mí no me interesaba el incesto como filia o perversión, sino la parte del amor, de la luz y del no remordimiento. Aquí los personajes son luminosos porque han tenido la suerte de encontrar un amor que les merece la pena.
¿La historia del libro podría volverse real?
No creo que pase como el Werther de Goethe y se empiecen a oír pistoletazos por toda Europa. Pero si este libro ayuda a alguien a vivir sin culpa sería estupendo. Ojo, entre hermanos, no hablo entre padres e hijos. Entre hermanos hay una relación simétrica entre iguales. En las relaciones entre padres e hijos existen otros condicionantes psicológicos.
Pero la ha escrito sin ninguna pretensión al respecto.
Claro, no se trata para nada de apología. Cuando antes he dicho que me alegraría que a alguien le sirviera, también me refería a cualquier pareja que tenga una relación. Que sepan que quien algo quiere algo le cuesta.
Destrucción y esperanza
Volvamos al tema del paraíso. En el libro tiene gran protagonismo, desde el primer vistazo a la portada hasta que acabamos la lectura. ¿La ciudad de Constanza es el paraíso para sus protagonistas?
Es una ciudad imaginaria. Constanza es el paraíso, puesto que fue donde tomaron el fruto prohibido, de donde fueron expulsados hacia otro lugar donde, se supone, deberían experimentar culpa y remordimiento. Pero como no lo hacen y viven su amor con la cabeza bien alta, precisamente han de volver, vuelven a Constanza, como en un retorno al paraíso. El paraíso es donde no hay temor ni dolor.
¿Se trata de una novela feliz?
Yo no diría que sea una novela feliz ni mucho menos. Yo diría que habla del derecho de todos a conseguir la felicidad. No tiene un final feliz, sino el final que debería tener. Esa simetría es parte del mecanismo de la novela.
¿Que le impulsó a tratar el atentado de Madrid del 11-M?
Primero, porque el protagonista es un fotógrafo y existe una historia que conocí de un fotógrafo real que ganó todos los premios por haber estado ahí por casualidad. Me parece interesante el peso que tiene el azar en cualquier situación. También quería fijar la novela en un tiempo real y que no fuera atemporal. Pero, sobre todo, quería que fuera un marco de destrucción y muerte el que albergara un acto de vida y esperanza.
Llega un punto de la novela en que parece que la relación de los hermanos se va a estancar y entonces sus familiares los pillan acostados. A pesar del shock inicial, finalmente se convierte en algo positivo. ¿Acaso era que no podían seguir nadando a contracorriente?
No es que no pudieran seguir. Simplemente es un golpe de suerte. Es la importancia del azar. Les ayuda. Ellos tenían la idea de seguir una vida clandestina, pero ese golpe de suerte permite que puedan tirar adelante liberándose de una parte del remordimiento. Hay muchas relaciones clandestinas en el mundo y es una pena.
¿No parece absurdo que el azar domine cosas tan importantes?
Pero es que así es en la vida real. El azar siempre es decisivo; no sólo en el amor, sino en todas las cosas.









