Jonathan Coe: Se pasa de la sátira al melodrama

jonathan-coeEl británico abandona su habitual registro sarcástico y decide reinventarse con “La lluvia antes de caer” (Anagrama), una melancólica historia sobre madres e hijas marcadas por la tragedia en la Inglaterra de posguerra. Texto Álex Vicente

Flema británica
Por las calles de Chelsea desfilan señores con sombrero, paraguas en mano y el periódico perfectamente plegado en cuatro cuartos bajo el brazo. Elegantes señoras con peinados fortificados por una generosa dosis de laca entran y salen de forma coreográfica de la puerta giratoria de los grandes almacenes Peter Jones. Al final de King’s Road, en el corazón de este distinguido barrio londinense, se encuentra el despacho donde Jonathan Coe escribe sus novelas. El escritor abre la puerta de una pequeña estancia enmoquetada, llena de muebles de madera, cuadros de motivos pastorales y una fotografía que, vista de lejos, parece tomada el día de su boda. Coe resulta más joven que en la contracubierta de sus libros, así como algo más serio de lo que deja intuir su escritura. Está dotado de esa flema británica que impide saber a ciencia cierta cuándo bromea y cuándo no. Y no sólo en la vida. “A menudo, mis lectores creen detectar la ironía allí donde brilla por su ausencia”, asegura. Así sucede en su último libro, La lluvia antes de caer, una novela intimista que tiene poco que ver con los grandes frescos políticos sobre la Inglaterra contemporánea que lo dieron a conocer durante la década pasada.

Melodrama femenino
Cuando el libro apareció en el Reino Unido, sus compatriotas no dieron crédito a sus ojos. Coe había escrito un melodrama lleno de personajes femeninos. Si su nombre no apareciera en la portada, dijeron ciertos críticos, nadie habría adivinado el nombre del autor. “Si se me conoce es sobre todo como escritor satírico. No me sorprendió que se hicieran este tipo de comentarios, aunque no esté demasiado de acuerdo con ellos. En este libro planteo temas que ya aparecían en mis novelas anteriores”, discrepa. En efecto, la novela comparte aspectos recurrentes con sus siete predecesoras. Por ejemplo, un adusto sentido de la melancolía y una constante reflexión sobre el paso del tiempo, acompañada de una disección clínica de las relaciones familiares. La protagonista de su nuevo libro es Rosamond, una anciana recientemente fallecida que nunca se casó ni tuvo hijos. En su lecho de muerte, junto a un frasco de tranquilizantes y una botella de whisky, su sobrina Gill encuentra una caja llena de cintas de cassette dirigidas a una desconocida joven ciega llamada Imogen, con quien nadie sabe qué vínculo la unía. En estas grabaciones, Rosamond describe veinte fotografías que le permiten revelar la historia de la familia, protagonizada por tres generaciones de mujeres unidas por un destino aparentemente trágico.

El caos y el azar
Obsesionada con el relato personal de su tía, Gill intenta comprender la sucesión de desgracias acontecidas en su árbol genealógico, hasta convencerse de la fatalidad de los hechos. “El destino es un asunto principal en este libro. Creemos en él por la misma razón que en la religión: la alternativa resulta demasiado incómoda para ser contemplada”, sostiene Coe, que se define como agnóstico. “Aun así, me fascina la cadena de accidentes que configuran nuestras vidas y el proceso por el que nos convertimos en quien somos en un mundo en el que casi todo parece aleatorio”, afirma el autor. Una preocupación subyacente en el celebrado díptico que formaron El club de los canallas y El círculo cerrado, donde examinó al microscopio la evolución de su país en las últimas décadas, del pre-thatcherismo al post-blairismo.

Adiós a la sátira
Sus lectores le pedían más madera tras el éxito obtenido por esas dos novelas. Y antes por ¡Menudo reparto!, el muy sarcástico volumen que le confirió la fama en su país (Coe afirma que, cuando se publicó, tuvo “el sentimiento embriagador de ser el autor del momento”). “Sí, ya sé que la gente quiere más sátiras políticas. Pero al terminar El círculo cerrado me di cuenta de que no tenía ganas ni energía para seguir escribiendo este tipo de libros, que no son los que más me gustan como lector”, confiesa, anunciando que no volverá a ese registro en un futuro próximo. “A medida que me hago mayor, me interesa cada vez más la vida interior de mis personajes, mientras que la sátira implica ver las cosas desde el exterior”. Por otra parte, la política ha dejado de interesarle. El autor ya no abre el diario por esa sección, sino por las cartas al director. A Coe ni siquiera le asusta que David Cameron pueda convertirse en el nuevo Premier británico en cuestión de meses. “Si hace quince años me hubieran dicho que contemplaría la perspectiva de tener un gobierno conservador sin sentir auténtico terror, no me lo hubiera creído. Pero los dos partidos mayoritarios se han vuelto tan parecidos que ya no veo una gran diferencia entre tories y laboristas. Si Cameron gana, le desearé suerte”.

Falsas ilusiones
Puede que ciertos giros argumentales inesperados en su nueva novela hagan arquear alguna ceja. Coe parece alejarse progresivamente del realismo de sus libros anteriores para tomarse alguna que otra licencia poética. El autor se defiende: “Me parece una paradoja pedirle naturalismo a una novela. ¿Por qué leer un relato si lo que quieres es la realidad pura y dura? Si es así, siéntate en un café y observa la vida pasar”. Para Coe, sus novelas reconstruyen una realidad moldeada a su gusto y medida. “Si escribo es para hacer que las cosas cobren sentido. Si no eres capaz de conseguirlo en la vida real –como es mi caso— resulta reconfortante crear una realidad alternativa donde puedes imponer tus propios patrones”, dice. “Se trata de una falsa ilusión, de una mentira que el lector acepta y asume”. En esa mentira se halla el vínculo entre el escritor y la persona que decide abrir su libro, que considera “bastante espiritual”.

El círculo se abre
En la historia narrada por Rosamond –que descubrirá su homosexualidad viendo a Jennifer Jones en Duelo al sol, un guiño cinéfilo del escritor—, ocupa un lugar determinante el contexto en que sucede: la muy reprimida Inglaterra rural de posguerra. Un decorado poco habitual en la literatura británica contemporánea que empieza a tomar fuerza tras el último Ian McEwan (Chesil Beach) y lo nuevo de Sarah Waters (The Little Stranger). “Nuestras conciencias son producto de las revoluciones de finales de los años 1960, por lo que el período anterior ha sido menospreciado. Sin embargo, resulta abrumador descubrir lo diferente que era el mundo sólo media década atrás”, asegura Coe, apasionado por el momento histórico tras trabajar en Like a Fiery Elephant, la biografía de un semidesconocido escritor de los años 1950, B.S. Johnson. El autor cree que “cada libro cambia tu forma de escribir para siempre”. La lluvia antes de caer no parece una excepción. Su próximo proyecto hablará del viaje por carretera de un hombre y su hijo por la Gran Bretaña de la crisis financiera. “Quería que fuera una comedia, pero se está volviendo cada vez más dramática y oscura”, confiesa el escritor, que ultima el libro de cara al año próximo. Un círculo se ha cerrado, pero otro parece empezarse a abrir.

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Escrito por el ago 27 2009. Archivado bajo Autores. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes ir al final y dejar una respuesta. Pinging no esta permitido

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