Milan Kundera: Un encuentro
“Un encuentro”
Autor: Milan Kundera
Traductor: Beatriz de Moura
Editorial: Tusquets
214 páginas. 15 euros.
CUATRO TINTEROS
Argumento
El propio Kundera sintetiza esta sinopsis: “…un encuentro con mis reflexiones y mis recuerdos; mis viejos temas (existenciales y estéticos); mis viejas querencias (Rabelais, Janácek, Fellini, Malaparte…)”. Las filias del autor checo –principalmente, el arte de la novela y sus cultivadores de cabecera, así como los compositores que rompieron con la tradición– se contraponen a sus fobias –los dogmatismos, la estupidez y la falta de humor que despliegan las doctrinas políticas y los guardianes de las esencias artísticas–.
La velocidad es un concepto que obsesiona al autor de La lentitud, consciente de que el ritmo que imprimimos a la vida cotidiana entra en contradicción con el tiempo histórico, que es decir con el tiempo de la reflexión, lo que desemboca en una amnesia colectiva, en graves errores de juicio y en una falsa ilusión de avance a resultas de sacrificar las cuestiones metafísicas por las de orden práctico. Kundera interpreta en gran medida el mundo como la lucha entre una trituradora llamada olvido, a medias engrasada por los políticos y los jueces de la moral y la estética, elaboradores ambos de listados de acólitos y enemigos con los que adulteran nuestra memoria, y los resistentes ejércitos de artistas comprometidos con el alma del ser humano, a la cual iluminan ayudándola a conocerse a sí misma.
Compendio de textos analíticos y reflexivos, Un encuentro constituye una nueva muestra del Kundera en su impecable traje de pensador a la vez preceptor y alerta. Estamos ante el Kundera certero, jocoso y de una dinámica lucidez que, al descomponer con embeleso las novelas, partituras, cuadros y películas que han supuesto su formación tanto sentimental como artística, ejerce de desenterrador de los tesoros que no captan las sondas de la era digital, un humanista implicado en la transmisión de la cultura universal. “El hombre ya no mira al cielo. ¿Cuál es el aspecto de la luna en el cielo?”.
Arte y ensayo
Por constituir el terreno creativo del autor, y por ser el ente capaz de contener todo el arco de experiencias y definiciones del individuo, la novela es una vez más el epicentro de sus disertaciones. Tras una brillante disección sobre el horror en los cuadros de Francis Bacon, el bloque número II se centra en analizar en breve siete novelas en las que una idea nuclear –la “cómica ausencia de lo cómico” en El idiota de Dostoievski, por ejemplo– sirven para llegar al tuétano de nuestra naturaleza. Más adelante dentella el Kundera indignado con la instrumentalización de la literatura, ya sea por aquellos que consideran al escritor propiedad de su nación y siervo de su lengua materna (aquí habla el expatriado que ha adoptado el francés); por los que confeccionan listas negras –aquí toma el caso de Anatole France pero resuenan las acusaciones de delator sobre su persona–; por los que redactan monografías invistiéndose de fiscales… También se explaya el Kundera melómano, aquel que se rinde ante la heterodoxia de Xenakis y Schönberg, aquel que reconoce que la música no puede evitar suscitar suspiros tontorrones pero, como asegura Janacêck, “lo que hay de ridículo en nuestros sentimientos no altera en absoluto su autenticidad”. Si acierta Kundera al sostener que las distintas artes acceden de un modo particular a nuestro cerebro, sus ensayos lo hacen con la voluntad de desentumecerlo, de recordarle que el humor nos hace grandes y que merece la pena dirigir la vista al cielo. Por Antonio Lozano









