Åsa Larsson : Crimen en el Círculo Polar

Redaccion

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asa-larsonNo solo de un Larsson vive la literatura criminal nórdica. Así, se comenta que el malogrado Stieg sentía devoción por las novelas de Åsa. La traducción de la primera de ellas, “Aurora Boreal” (Seix Barral), nos lleva a Suecia a conocerla. Por Antonio Lozano

Vivir en Mariefred –a veinte minutos de tren de Estocolmo– debe de ser como habitar una postal en tres dimensiones. Con apenas 6.000 habitantes y escenario de algunos capítulos de la versión televisiva de Pippi Calzaslargas, no le falta su posada, su iglesia, su granero, su lago, su puerto de bolsillo, su bed & breakfast modelo casita de muñecas… En el caso de toparse con unos dibujos animados de la factoría Disney bailando y cantando por sus coloridas calles por asfaltar, uno no se inmutaría. “De no contar con un castillo, no podría considerarse ni siquiera una ciudad”, recalca con una sonrisa su más insigne moradora, Åsa Larsson, quien completa el retrato idílico del lugar al comentar que puede bañarse tranquilamente desnuda en el lago a primera hora de la mañana o que le toca ir a buscar a su hijo a clases de equitación. Si, a pesar de haber leído ficción criminal de campiña inglesa, le cuesta imaginar cómo puede inspirar este hábitat de flores y pajaritos a una de las vikingas de la novela negra escandinava, acierta de pleno, pues Mariefred es el reverso luminoso del turbio escenario de sus libros: Kiruna.
La ciudad natal de la escritora se halla a doscientos kilómetros del Círculo Polar y la mayoría de suecos no la han divisado ni con prismáticos, amén de considerarla un nido de paletos. “Habría consenso en calificarla de fea, el típico enclave minero en el que no existe la menor huella pintoresca. Ahora bien, para un autor de novela negra resulta una bendición: hace un frío de mil demonios, está rodeada de bosques y montañas, en verano el sol nunca se pone y en invierno jamás asoma por el horizonte. Como resultado de esto último, uno ve alterados sus hábitos de sueño, lo que se traduce en depresiones y exacerbación de los instintos maníacos, que a su vez conducen al alcoholismo, la violencia, la locura… Pero yo le tengo mucho cariño y además su gente es muy trabajadora. Es fascinante cómo uno pudo salir de lo que en su momento le parecía un agujero y luego pasarse la vida escribiendo acerca de él para combatir la nostalgia”.

Un cadáver de bonita melena
Larsson está convencida que la actual pandemia de género negro nórdico se debe mucho al “exotismo de sus enclaves” y ella jugó la baza desde el mismo título inaugural de la serie, Aurora Boreal, en referencia a ese manto brillante que cubre el cielo nocturno en las regiones polares. En este primer libro, Kiruna es una ciudad sumergida en una eterna noche invernal. ¿Existe acaso un marco más sugerente para teñirlo de sangre? Antes de ponerse manos a la obra, puede decirse que la escritora se encontraba en su propio túnel de oscuridad hasta que un resplandor cruzó por su mente. “Trabajaba como una burra ejerciendo de abogada fiscal, tenía un hijo y una hipoteca, y un día me desperté convencida de que mi vida se había vuelto un aburrimiento. Quería hacer algo creativo y me apunté a un curso de escritura. Comencé a concebir la novela durante la baja por maternidad, acepté un trabajo que me dejaba tiempo para escribir por las tardes y puse el punto final al ser madre por segunda vez”.
En el origen de Aurora Boreal estuvo una foto del hijo adolescente de una amiga de infancia de Kiruna. “Fui a visitarla y en la cocina de su casa me topé con la imagen de un chico al que no había visto desde que era un niño pequeño. Me llamó poderosamente la atención su melena dorada, que le daba un aire de santo, y no sé cómo me sorprendí imaginándome al chaval caído de espaldas sobre la nieve, con esos cabellos tan rubios enredados sobre el rostro y los ojos fijos en la aurora boreal. Pensé que compondría un cadáver bellísimo y comencé a preguntar qué personalidad escondía, cómo había acabado asesinado… Lógicamente, no compartí mis elucubraciones con su madre”.
Ese fiambre con aroma de santidad es Viktor Strandgärd, un predicador de masas que encontró su vocación tras sufrir un accidente del que salió, previo paso por una experiencia extra sensorial, sintiéndose un resucitado con una misión evangelizadora. Unificador de diversas congregaciones, autor de un best seller y rebosante de encanto mediático, alguien decide cortarle las manos y la cabeza en una iglesia que emula a una escultura de hielo. “En cualquier ópera prima una se mira en el espejo y resigue su propia biografía, luego es cuestión de tomar distancia”, declara Åsa Larsson, que proyectó en su heroína Rebecka Martinsson –cuyo nombre es un juego a partir del fundacional detective sueco Martin Beck, obra del matrimonio compuesto por Maj Sjöwall y Per Wahlöö– la profesión de abogado, la necesidad de alejarse de su lugar de nacimiento y sus inseguridades, mientras que a la policía Anna-Maria Mella le hizo cargar con un bombo y con las rutinas de la vida conyugal. El fanatismo religioso alcanza en la novela cotas terroríficas, que dejan a los Illuminatti de Dan Brown como monaguillos con tirachinas.

Periodo Aleluya
De nuevo, la escritora sabe de lo que habla. Sus abuelos paternos eran laestadianos, un movimiento cristiano de extrema severidad que toma su nombre del botánico Lars Levi Laestadius. Prueba de su conservadurismo es que no permite a las mujeres llevar pantalones y las obliga a recogerse el cabello. Ganador de la medalla de oro de esquí de fondo en las Olimpiadas de 1936, el padre de su padre dejó de competir para abrazar su fe y convertirse en predicador. Las abuelas de la escritora se encargaron de inculcarle la religión, llevándola a misa los domingos, haciéndole rezar y leer la Biblia (“a veces culpo al Antiguo Testamento, con sus historias de sangre, sexo y guerras, del cariz morboso de mis novelas”). Durante cinco años, Larsson fue miembro de la Free Church (Iglesia Libre). “En la década de 1980 tuve lo que llamo mi fase Aleluya. Hacíamos cánticos, sacábamos los malos espíritus, nos confesábamos cogidos de la mano… todo el repertorio. Allá dentro conocí a gente muy agradable, pero también a otra que daba miedo. Imperaba la represión, la manipulación emocional y el sometimiento en todas sus formas”.
La publicación de Aurora Boreal provocó que la realidad golpeara dos veces reclamando su ascendente sobre la ficción. Por un lado, no fue poca la gente que se acercó a la autora a comentarle que había descrito fielmente su congregación, explayándose con historias que le pusieron los pelos de punta. Por otro, la sociedad sueca quedó conmocionada con el caso del pastor de Kanutbi, que convenció a la babysitter de su hijo de que asesinara a la madre para que él pudiera casarse con otra miembro de la congregación. “De golpe todos los programas de televisión me querían en su sofá dándomelas de especialista. Ni hablar”. Los efectos secundarios de carácter positivo del hecho de que Åsa Larsson se haya convertido en una celebridad literaria son que: 1) cuando se deja caer por Kirina, todos los lugareños, en vez de odiarla por ser una tránsfuga que mancha el buen nombre de sus raíces, “pretenden ser mis primos, aunque sólo me lo confiesan cuando no están sobrios”; y 2) su distante padre, antaño un librero riguroso que de pequeña no la dejaba disfrutar de la literatura de entretenimiento, ahora la ayuda encantado a buscar localizaciones para sus libros.
Rebecka Martinsson lleva ya superándose a sí misma en cuatro casos (“que la van hundiendo progresivamente en estados de estrés y depresión”) en Suecia. Le quedan dos. “Me hice la promesa de que, si nadie leía el primer título, escribiría un par más antes de rendirme. Y, si conseguía publicarlo, lo alargaría a seis”. En el futuro quiere seguir vinculada a Kiruna, pero centrándose en sus albores, que se remontan a 1900, cuando el descubrimiento de hierro en la zona llevó a levantarla de cero como una extensión de la mina. “Y, si no, siempre puedo volver a los impuestos, ahí nunca falta trabajo”.

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2 Respuestas a “Åsa Larsson : Crimen en el Círculo Polar”

  1. sangre facil dice:

    me gusta larsson ahora bien resulta inquietante su forma de matar animales. te deja muy mal sabor de boca y se hace desagradable. que opina su editor.? es por ello que no comprare mas novelitas de asa larsson. quiero dormir tranquila y no con desazon. me produce rechazo. otra cosa son personas de raza humana.es mas habitual.

  2. Kira dice:

    No he leído su novela, ni las de Larsson…
    Pero es que no me da la vida para todo ;)
    Leeré a estos 2 autores, porque desde hace tiempo me llaman mucho la atención.

    Gracias por el artículo!

    Kira
    http://susurroespacial.blogspot.com

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