Narrativa a toda vela: Sal y brea de la mejor literatura de mar

literatura-maritimaCon una tripulación liderada por el grumete S. Thomas Russell, autor de la intensa “Bajo bandera enemiga” (Salamandra), y el muy curtido lobo de mar Alexander Kent (veintiuna aventuras suma ya su Richard Bolitho), ponemos rumbo a las últimas obras que llevan el sol, la sal, el viento y el romper de las olas a nuestras bibliotecas. Texto de Francisco Luis del Pino Olmedo

La fragata H.M.S. Themis, anclada en el puerto de Plymouth, que artillaba una cubierta entera de cañones de dieciocho libras –32 piezas–, no era un barco muy marinero. Pero eso no era lo peor, estaba comandada por un cobarde y tiránico personaje, el capitán Josiah Hart, que gozaba de buenas influencias en el Almirantazgo, gracias a la familia de su mujer. Influencias que, de una manera irracional, lo mantenían al mando de un buque apenas combativo y con una tripulación resentida y al borde del motín.
No era un buen destino para un joven oficial distinguido ya en combate, como es el primer teniente Charles Saunders Hayden, de madre francesa y padre inglés. Hayden es un buen oficial de la Armada británica, pero carece de influencias para obtener el ascenso que se merece y comandar un buque de su Graciosa Majestad. Por el contrario, lo que se le ofrece, por medio del Primer secretario del Almirantazgo, Philip Stephens, es una oportunidad de vago reconocimiento si tiene éxito en la misión que se le encomendará. Que no es otra que la de servir de primer oficial en la Themis para ayudar al despótico capitán Hart a cumplir con su deber de hostigar y combatir al enemigo a lo largo y ancho de la costa francesa. Está a punto de rechazar la oferta, al enterarse que también debe rendir informes secretos al secretario del comportamiento del capitán y de cuanto acontezca de importancia en la nave.
Hayden encuentra la fragata en un estado deplorable; donde tan sólo brillan las casacas rojas de la infantería de marina de a bordo, con los correajes blanqueados con albero “para arrancarles un blanco inmaculado”. Y con una tripulación dividida entre marineros díscolos y renuentes a obedecer las órdenes, y otros apesadumbrados y sometidos a la brutal arbitrariedad del capitán. Hart se halla ausente y el primer oficial se ocupa de inmediato de intentar restablecer el orden y la limpieza en la Themis. Tarea nada fácil en un pesado ambiente en el que flota todavía el asesinato de un marinero, el injusto ahorcamiento del supuesto criminal, y donde es apalizado con saña un gaviero del trinquete, al poco de llegar el primer teniente a la nave. En cuanto regresa el capitán la emprende con su segundo de inmediato, acusándolo de cualquier infamia que se le ocurra, desautorizándolo constantemente en presencia de otros. Es el principio de una injusta y peligrosa relación que pondrá al borde de la muerte a Hayden, al que su capitán intenta eliminar. No obstante, el oficial se granjeará algunos fieles en la dotación, guardiamarinas y oficiales.

Presas, valor y dignidad
Pese a la cobardía del capitán Hart, el primer teniente puede combatir y capturar presas francesas; los combates narrados tienen el realismo medido para hacerlos convincentes, y el relato de las diferentes peripecias en un mar en guerra es intenso y salpicado de sabias descripciones marineras que no restan agilidad, sino que lo enriquecen. Un final brillante, con un consejo de guerra como marco, pone colofón a este primer título del canadiense S. Thomas Russell, que pronto botará un segundo libro que llevará a algunos protagonistas de Bajo bandera enemiga (Salamandra) al Mediterráneo de 1794.

Bolitho navega de nuevo
El vicealmirante Richard Bolitho vuelve a surcar los mares de combate en la última entrega de su saga (la que hace veintinuno), Por la libertad de mi patria (Noray). La acción se sitúa a últimos del invierno de 1811. A bordo del Indomitable y comandando una pequeña flota –“su escuadra volante”–, se dirige a América para enfrentarse a la armada de los Estados Unidos. No hay duda de que el autor, Alexander Kent, ha conseguido dotar de fuerte personalidad a su protagonista, y toda la saga está impregnada de un dinamismo que hace de su lectura un placer. Este último título no defraudará a sus incondicionales.

El abuelo fue marino
Hay libros bonitos que hablan de barcos y marinos; del alma de aquellos audaces capitanes que surcaron a vela los mares del mundo. Els mars del meu avi (Noray) está escrito con la pasión y ternura de una veterana periodista y escritora, Sara Masó, que ha rastreado a través de los documentos guardados por la familia, y una minuciosa y muy profesional investigación, la vida en el mar de su abuelo, el capitán Salvador Maristany.
Este hijo de la famosa población marinera de Masnou, durante cinco años navegó con la bricbarca Pablo Sensat de 575 toneladas; el bajel catalán que en 1880 batió el récord de la travesía del Atlántico Norte en quince días. Con él dobló el temido Cabo de Hornos, y sobrevivió a un ciclón en el Índico y a un gran temporal en el Atlántico Norte. Más adelante, pasaría de la vela al vapor, y con uno de ellos, el Montserrat, de la Compañía Transatlántica, burló el bloqueo estadounidense durante la guerra de Cuba, hazaña por la que fue condecorado.

Una obra digna de rescate
“Reinaba una calma absoluta, la quietud de un mar muerto y de una atmósfera muerta”. Cerca de una de las mil islas del Archipiélago malayo, la forzosa quietud de un pequeño bergantín, El Relámpago, se ve alterada por la llegada de un esquife en demanda de ayuda para el yate-goleta Ermitaño, encallado una noche de bruma sobre unos arenales en la costa de Borneo.
Joseph Conrad tardó veinte agónicos años en acabar de escribir The Rescuer, título original de esta novela de amor y aventura que comenzó en 1896 (durante su luna de miel en Bretaña) y por la que estuvo a punto de abandonar la literatura. Publicada en 1920, cuando el escritor inglés de origen polaco contaba ya 61 años de edad y estaba enfermo, es, como él mismo reconoció, “un canto de cisne” del género.
Los personajes de Salvamento (Pre-textos) se mueven entre la pasión y la muerte; construidos con la madera de los viejos y buenos barcos, pueden, como éstos, ser desarbolados y naufragar en un mar sin esperanza. Así, el capitán Tom Lingard, que ama a su bergantín y su honor por encima de todo, subyugado por Edith Travers, la hermosa esposa del propietario del yate encallado, olvida su obligación con Hassim, al que debe la vida y al que ha prometido ayudar junto a su hermana a recuperar el trono de su país. El señor Travers, prepotente y racista, cuyo enfrentamiento con el temperamental Lingard es inmediato, contrasta con su invitado, D´Alcacer, un diplomático español, elegante y perspicaz. Y con Jörgenson, el viejo marino baqueteado por todos los vientos y oleajes, que lleva 35 años viviendo entre los nativos en la “Costa del Refugio” –que no aparece con ningún nombre en las cartas de navegación–. También con Carter, el joven oficial del yate, que al cambiar de barco elige separarse de la ruta de una vida convencional y compartir la imprevisible derrota por la que navegará el capitán Lingard.
Intrigas y pactos con caciques nativos, captura y rescate de blancos, una vetusta goleta llena de armas y embarrancada en un fangal de la selva, tumba consecuente de la fatalidad… Y un bergantín, El Relámpago, rumbo a su propia soledad con las almas de sus tripulantes cosidas a las velas, despide a esta novela, sin duda una de las grandes de la literatura conradiana. Publicada por primera vez en español por la editorial Pre-Textos, demanda una nueva singladura para los amantes de la obra del autor de El corazón de las tinieblas.

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