Miguel Dalmau: La noche del Diablo
“La noche del Diablo”
Autor: Miguel Dalmau
Editorial: Anagrama
336 páginas. 19 euros.
CUATRO TINTEROS
Argumento
Tras la rebelión militar de Franco, Mallorca permanece del lado de los sublevados. El ejército de la República desembarca en la isla y los poderes locales solicitan ayuda a Mussolini. Desde Italia envían a un veterano del fascio, tan cargado de medallas, testosterona, ardor guerrero e inteligencia militar como escaso de piedad, que hará de un puñado de jóvenes cachorros de la burguesía y clase media local una columna de sanguinarios combatientes.
Dalmau se ha labrado un merecido prestigio como autor de biografías: La balada de Oscar Wilde, Los Goytisolo y Jaime Gil de Biedma no sólo tienen un trabajo de documentación a la anglosajona (es decir, muy bien hecho), sino también valentía a la hora de encarar los aspectos menos luminosos de sus biografiados y un buen toque literario. Ahora invierte los pesos: si como biógrafo el dato y la indagación se imponían a la mirada del autor, en este caso parte de un personaje real y una muy buena documentación que nos permite acceder a un gran fresco de la Mallorca del año 1936, pero armando con todo ello una novela en la que el punto de vista del narrador (un pusilánime cura que ejerce de traductor y secretario del desmesurado conde Rossi) resulta crucial. Dalmau nos fascina y nos pone los pelos de punta con la arrolladora personalidad y los desmanes de ese mito vivo del fascismo italiano que fue el conde Rossi, que aterrizó en Mallorca como un mihura en una plaza de provincias, suscitando admiración y miedo, corneando a diestro y siniestro. Pero también nos invita a una interesante reflexión a través del cura, que cuenta las escaramuzas militares, los excesos sexuales, las arengas vibrantes y los fusilamientos sumarios en la noche del desaforado italiano con un leve arrepentimiento y una irrefrenable admiración. En esta espléndida novela, Dalmau nos muestra que los personajes más malignos no tienen el rostro deforme ni un aire repugnante, sino que son magnéticos y seductores. Un poder de atracción que multiplica su maldad por millares.
Por Antonio G. Iturbe









