En la muerte de Victoriano Crémer
Nuestro experto en lides poéticas, Enrique Villagrasa, nos envía estas líneas sobre el fallecimiento del vate burgalés Victoriano Crémer:
“No olvidaré a Victoriano Crémer, pues él fue miembro del jurado que me concedió el Premio Internacional León Felipe, el 14 de agosto de 2004. Creo que remití el mecanoescrito Límite infinito para que él me leyese y después, pues eso… sonó la flauta. Ayer se fue, desencarnó, me queda su poesía y su esencial libro La paloma coja (Editorial Celya) y quiero en estos momenos recordar sus palabras de que ‘todo evoluciona, hasta la poética, y naturalmente la propia. Antes, era todo lo enfático a que me obligaba el hambre. Ahora, procuro ser todo lo estricto que me impone mi concepto de la justicia social. Y en cuanto a las formas, yo no diría que soy tradicionalista, pero suelo ser respetuoso. Y hasta cuando invento ritmos y formas, me atengo, por ejemplo, a la ley que determina la medida del verso. El futuro del poeta es tan imprevisible como la aparición de los tifones del Caribe. Cuando y donde menos se piensa, salta un nuevo afán’. Un poeta y periodista de artículo diario, a sus 102 años, quien cuando no tenía qué hacer escribía un poema, ejemplo para todos los letraheridos. ‘De tu mano fue el descubrimiento / del jardín. De tu voz, su música,/ de tu boca, el sabor del aire. / El agua, el agua, el agua,/ obstinada en guiar nuestros pasos.’ ¡Amén!”








