Ángela Becerra: Ella, que todo lo tiene…
Pasamos una velada con la escritora colombiana, que acaba de ganar el Premio Casa de América con “Ella, que todo lo tuvo” (Planeta), y hablamos sobre su carrera, sus pasiones, las críticas que ha recibido y un estilo que ha venido a bautizar como “idealismo mágico”. Texto Inés García-Albi Foto Óscar Elias
El 30 de marzo, una mujer entraba apresuradamente en un hotel de ciudad de México. Acababa de aterrizar procedente de Barcelona.
-Buenas tardes, tengo una habitación reservada a nombre de Ángela Becerra.
-No, señorita, usted tiene una habitación reservada a nombre de Ángeles Balsaz -contestó impertérrita una voz tras el mostrador.
-¡Pero no puede ser, si me llamo Ángela Becerra! -insistió la mujer.
-Señorita, yo sólo le informo de que la editorial me ha dicho que su reserva está a nombre de Ángeles Balsaz -respondió el encargado.
Fue entonces cuando comprendió que estaba bajo nombre falso para no alertar a los múltiples periodistas que ya se encontraban ojo avizor para adelantar el nombre del ganador del III Premio Iberoamericano Planeta-Casa de América, dotado con 200.000 dólares y cuya obra se publica simultáneamente en veintidós países de habla hispana. Porque la ganadora era ella. Ángela Becerra, de 52 años, colombiana, que había presentado la obra Ella, que todo lo tuvo, y que según cuenta recibió la noticia sólo dos días antes del evento. Ángela subió a su habitación sin rechistar. No se podía dejar ver. Era mejor permanecer oculta a los curiosos informadores. Se hallaba nerviosa, excitada e ilusionada. Estaba claro que no iba a pegar ojo. Llamó a una de sus hermanas, a las que adora, a través del Skype; abrió una botella de champagne que encontró en la neverita de la habitación y lo celebró bailando, saltando con su hermana que hacía lo mismo al otro lado de la pantalla, en su casa de Colombia.
Esto queda entre nosotras
Ángela lo recuerda divertida. Estamos sentadas en un bar del Born barcelonés tomado un mojito antes de ir a cenar. Entran dos jóvenes y la miran. Incluso se atreven a preguntar algo sobre un bar. Todo parece una excusa para entablar conversación. Y es que Ángela es una mujer guapa, esbelta, vestida con vaqueros, cazadora de cuero y un gran foulard que le favorece. Su larga melena, de grandes rizos y de color castaño rubio, es lo primero que se ve, su atributo más reconocible. Ya se refleja en las fotos que ilustran este reportaje. Hay que decir que lleva muy bien, pero que muy bien, sus 52 años. ¿Cómo lo hará? Alejados los moscones, volvemos a la conversación. Se habla de todo un poco, de sus hijas, de la fiesta que organizó en su casa cuando cumplió 50 años, de ropa, de su marido, de Sant Jordi. Parece una reunión de amigas, pero nos acabamos de conocer. Lo único que delata que estamos en una velada de trabajo es cuando ella, en varias ocasiones, calla un momento y dice “esto entre nos”. O lo que es lo mismo: esto no lo cuentes. En fin, trabajo o no, nosotras (nos acompaña Alba Fite, responsable de prensa de Planeta) pedimos otro mojito y seguimos de charleta. Como si tal cosa. Ángela es una mujer cercana, amigable, y habla con entusiasmo de casi todo, especialmente de sus libros.
A primera vista es una persona optimista, positiva. Hablamos del barrio donde estamos, el Born. Le encanta. Lo conoce bien. En él tiene su refugio, donde se escapa a escribir, a pensar, donde se relaja cuando termina una novela y se dedica a otras labores artísticas, como la escultura y la pintura. En estos momentos, confiesa, está enfrascada en una escultura de una pequeña diosa. Fue aquí donde situó a Soledad Urdaneta, una de las protagonistas de El penúltimo sueño con que ganó el Premio Azorín. Las ciudades, los espacios, los lugares son importantes en la obra de esta colombiana. París, Barcelona, Florencia y Colombia, siempre Colombia. “Me encanta, soy colombiana, y además me molesta la imagen negativa que se ha dado de mi país. Siempre que salía era para hablar de violencia, drogas. Y no es así. En mis novelas doy otra visión, otra cara de Colombia. Soy muy patriota”, comenta risueña.
Una carrera meteórica
Antes que escritora, Ángela Becerra fue diseñadora gráfica. Y le iba bien en esa faceta creativa. Trabajó en publicidad en Colombia y luego, a partir de 1988, en España, en la agencia de su marido Joaquín Lorente, uno de los grandes publicitarios de este país, al que conoció en una conferencia. Se le acercó y le espetó que él era muy bueno en prensa y radio, pero fallaba en lo audiovisual. Él le invitó a hacer un training en Barcelona. Aceptó el reto. Así que cogió a su hija pequeña, hizo las maletas, y lo que iban a ser tres meses se convirtieron en veinte años. Llegó a vicepresidenta de una de las grandes compañías de publicidad. “Por supuesto, Joaquín no me hizo jefa en cuanto llegué. Empecé por abajo”, asegura para acallar lenguas viperinas. Uno de sus hitos fue la campaña de Osborne con Esther Cañadas y Javier Bardem. Tras veinte años al pie del cañón sintió que no podía más, su cuerpo también le pedía calma (sobre todo por una hernia de hiato). Corría el año 2000. Así que se fue a la India tres meses, meditó, reflexionó y cambió de registro. Se puso a escribir.
La verdad es que siempre había escrito. Descubrió la lectura de pequeña, en casa de una vecina. La economía de su familia no era boyante, pero la vecinita tenía muchas más cosas; entre otras, un libro de Peter Pan. “Me fascinó, y comencé a escribir entonces. Iba creando mi mundo”, cuenta. “Ah, igual que la protagonista de su último libro, Ella, que también tiene esa inquietud literaria desde la más tierna infancia”, pienso. Siempre hay algo de la autora en sus protagonistas. La joven pintora Mazarine de Lo que le falta al tiempo, por ejemplo, tenía la manía de andar descalza por París. Ella de pequeña lo hacía en Cali y, a la hora de escribir esta novela, se paseó descalza por el barrio latino de París para observar cómo reaccionaba el personal.
Se puede decir que como escritora ha tenido una carrera meteórica. Primero publicó un poemario, Alma Abierta, donde trataba las inquietudes de la mujer de hoy. Luego se decidió a publicar su primera novela, De los amores negados, que envío a muchas editoriales. Nadie la compró. Pero ella, que no es persona que tire la toalla fácilmente y creía en su trabajo, consiguió que se la publicaran en su país natal en 2003. Todavía guarda en su memoria la carta que le envió una conocida agente literaria española en la que decía que había enviado su novela a un lector de confianza, cuyo juicio reprodujo sin cortarse un pelo. La amable misiva terminaba aconsejando a la escritora que mejor lo dejara, que su novela no era publicable ni en España ni fuera de España. “Estoy deseando conocerla para ver qué dice”, comenta divertida una autora que ya tiene a sus espaldas los dos premios citados (amén del Latino Award Literary en dos ocasiones); sus novelas en mandarín, polaco, flamenco, griego o húngaro, por citar sólo algunos de los dieciséis idiomas a los que se han traducido, y unas cifras de ventas que seguramente alegran el final de mes de sus editores (aseguran que, entre los colombianos, sólo la supera García Márquez).
Idealismo mágico
Durante la cena, Ángela, sigue hablando con entusiasmo de su última novela, Ella, que todo lo tuvo. Nos cuenta cómo una noche, tomando una copa en el Harry’s Bar -un local que le encanta de Florencia-, vio entrar a una mujer misteriosa, con sombrero negro, cara extraña y con la soledad escrita en su rostro. “Le dije a Joaquín: ‘mira a esa mujer, tiene una novela’”. Ya tenía el personaje. Una escritora que había perdido todo y no podía volver a escribir.
Se quedó en Florencia haciendo un curso de restauración de papel, de libros antiguos, viejos. Le apasionaba y lo necesitaba para su novela. Lo aprovechó con creces, ya que uno de sus profesores también anda suelto entre las páginas de su nueva historia: es Lívido, un guardián de libros antiguos y olvidados que se salvaron de la gran inundación que asoló Florencia en 1966; un ser también solitario, que desprende frío, hasta que encuentra otra vez sentido a su vida. Es una novela en la que habla de soledad, de frustraciones y de amor. Los sentimientos siempre están presentes en los trabajos de la colombiana. Están a flor de piel, mueven los hilos de sus historias, son los grandes protagonistas de sus novelas. Se revuelve como gato panza arriba cuando le recuerdas que sus títulos son tildados por algunos como novelas románticas; es decir, femeninas: “Sí, sí, y si lo escribiera un hombre lo llamarían novelas psicológicas”. Está más de acuerdo con el término del idealismo mágico, un concepto que habla de la fuerza de los sentimientos para cambiar la realidad con episodios mágicos, oníricos, donde la razón es vencida por la imaginación y las emociones.
Decidimos irnos. En el camino de casa nos encontramos a un vagabundo. “En mis novelas siempre hay un outsider, siempre. Me encantan y es un homenaje a un familiar que también lo es”, cuenta. Seguimos caminado. No es muy tarde, pero mañana todas madrugamos. Sobre todo Ángela, que pase lo que pase se levanta cada día a las siete de la mañana para correr durante hora y media (hete aquí la mágica fórmula de su esbeltez) por el bosque cercano a su casa y poder desayunar con su hija pequeña, de 17 años, que por cierto quiere hacer cine y quizás llevar a la pantalla alguna de las historias de su madre. Nos cuenta que le siguen los conejos, así que suele cortar zanahorias que va tirando mientras corre. Sin duda es una imagen muy ilustrativa del idealismo mágico.










hola angela soy patricia te cuento habia dejado de leer y mi sobrina en la universidadd le habian puesto en la materia de etica a leer tu libro el penultimo sueño al llegar a casa me encontre con el libro sobre la cama lo vi y de inmediato me llamo mucho la atencion lo inicie a leer y ha sido para mi una historia como las que nunca mas pense volver a leer es una historia verdaderamente interesante y como cada uno de los personajes hace que uno vuelva y crea en el amor
Querida Ángela:
Tus libros me ayudan a vivir. Gracias por esos maravillosos mundos llenos de sonidos, imágenes, sabores y tactos. Gracias por la intuición que da magia y sensualidad a la vida, tan llena de razones y números. Cada nuevo movimiento va precedido de un nuveo pensamiento, pero sólo la fuerza del mar puede romper sus diques.
Siempre atenta a tus escritos.
Mar
Leí “Lo que le falta al Tiempo” de Angela Becerra….es una novela apasionante….que realmente logra penetrar en lo mas ondo del alma humana
se las recomiendo
Es un libro excelente, uno de los más lindos que he tenido la oportunidad de leer, sinceramente. Me mantuvo atrapada muchisimas horas y me encanta la manera como Angela juega con las palabras para hacer mas placentera nuestra lectura. Increiblemente hermosa novela.
APRECIADA PRIMA, CON TODO MI RESPETO Y ADMIRACION POR TI Y POR TODO LO QUE REPRESENTAS PARA NOSOTROS, RECIBE DE PARTE MIA, MI ESPOSA GIGI, MIS HIJOS SOFIA Y EDUARDO JOSE UN TREMENDO ABRAZO DE HERMANDAD Y FAMILIA, HACE YA ALGUN TIEMPO PUDE HABLAR POR MEDIO DE CELULAR CONTIGO CUANDO ESTUVISTE EN LA CIUDAD DE CALI,. TE HAGO UNA SOLICITUD MUY SENTIDA Y PROFUNDA, QUE BUENO FUERA QUE PUEDIERAS RESPONDERME Y COMUNICARNOS, SON TANTAS Y MILES DE COSAS QUE CONTAR Y COMPARTIR POR TODOS ESTOS AÑOS DE AUSENCIA, QUE SI DIOS LO PERMITE, ESPERO CONTAR CONTIGO, DIOS TE BENDIGA Y PROTEJA A TI Y TODA TU FAMILIA, IGUALMENTE UN AÑO NUEVO 2010 LLENO DE LOGROS Y SATISFACCIONES, AUNQUE TU DESDE LAS LINEAS HAS LOGRADO TODO, INSISTO APRECIADA PRIMA, MIS MAS SINCERAS FELICITACIONES, ESPERO QUE CUANDO TENGAS OPORTUNIDAD DE LEER ESTAS SENTIDAS PALABRAS, TE LLENEN DE REGOCIJO Y AGRADO, EL MEJOR DE LOS SENTIMIENTOS LUZ ANGELA, TU PRIMO QUE TE ADMIRA Y RECUERDA, EDUARDO OSOSORIO BECERRA.
Uno de los mejores libros que he leído. Atrapante con una organización exelente. Felicitaciones para la escritora.
Estimada y apreciada paisana y colega, reciba cordial saludo y muchas felicitaciones por sus obras literarias, para bien de nuestro pueblo Colombiano.
Soy igualmnete que tú, escitor y abogado residente en Ciudad Real, por favor me puedes envair su email? el mios es poetalozano62@hotmail.com me puedes ubicar en google con mi nombre completo, hasta pronto
atte
luis carlos lozano ospitia
Preciosa la historia que narra Angela Becerra en “Ella, que lo tuvo todo”.És todo sentimientos y heridas…Se refleja que está escrita por la sensibilidad de una mujer. Aderezada por las pinzeladas que dedica a Colombia (comida, lugares, historia…).
Le deseo que continue cosechando nuevos triunfos y poder seguir leyendola.
L a história que Angela escribe en El penúltimo sueño, es 40 años despues muy similar a mi vida en estos momentos, Yo tuve un gran amor cuando era joven y la vida nos llevo por caminos separados, …ahora 40 años despues nos ha vuelto a reunir, con los mismos sentimientos, más fuertes si cabe y ha sido maravilloso poder descubri ” mi historí ” reflejada en una de sus novelas. el Amor solo tiene un camino.
Joan y Soledad……
sergi massanet: un libro que me conmovio EL MONESTIR DE L’ AMOR SECRET finalista del premio sant jordi 2007. nunca pense que una mujer pudiese escribir sobre un tema como este y no caer en lo morboso. aunque yo me quedo con BUEN CRIOLLO. lo que daria por convertirme en Aleixo.
(perdona que te responda en castellano, pero como la revista lo es. me sabe feo escribirte en catalan).
Deseo conocer el correo electronico de Angela Becerra
Gracias
Mario,
Como comprenderá, no está en nuestra mano facilitar los datos de contacto personales de los autores -principalmente porque a menudo no disponemos de ellos-. Si quiere contactar con Ángela Becerra, pruebe a través de su agente.
Un saludo,
He leido ya una tercera parte de “El penultimo sueño”.
Una delicia.
Para Ángela: Muchas gracias.
He leido todos sus libros, e incluso recuerdo un poema que se utilizó en el anuncio de una conocida marca de relojes.
No solo la admiro como poeta, y escritora sino también como persona.
Enhorabuena por la entrevista, me ha parecido cercana.
Muchas gracias,
[...] (Ver entrevista con la autora en el número 144) Etiquetas: Ángela Becerra, Ella que todo lo tuvo, novedades libros, novedades libros 2009, Planeta, ultimas novedades en libros [...]
no crec que aquest comentari l´hi arribia a l´angela , si es que es diu aixìs……, sigui el que sigui el que jo puigi dirl´hi, podrà ser insignifican, pero si mes no, el que escriu em fa plorar i te un recurses literaris tecnicament molt elaborats, tot i que ningù es perfecta i en alguns aspectes inventa una miqueta, pero això, nomès denota la seva brillantes, la perfecciò no ecsisteix, per altre banda, es una llastima que no pensi en català, crec que diria les coses d´una altre manera, mes ben dit, jo les reberia d´una alte manera, el seu castellà es perfecta, quan explica les intimitats dels sentiments ho fa desde una possició molt femenina, sembla que això pugui resultar mes tendra pero crec que no es aixìs, la tendressa del home quan molt tan en tan, esclata, es mes sublim, dolça i feble que la femenina, es un sencill comentari,,,Sergi
Que libro tan emocionante…os lo recomiendo muchísimo…si estáis en facebook también os recomiendo su página: http://www.facebook.com/pages/Angela-Becerra/89167787244 ¡incluso avisan de cuándo y dondé firma libros! yo estoy enganchada…;-)
fantastica la marea de tus palabras, sentimientos y emociones – porque los colombianos tienen el privilegio de manejar las palabras de esa manera? enhorabuena – el idealismo mágico es como un vino joven. Te envidio, cuando tienes delante una hoja en blanco, y un bolígrafo, empieza esa marea
donde los sentimientos como olas, van y vienen a veces suaves a veces silenciosas, Gracias
[...] Aquí una entrevista muy cercana. [...]