Entre tanto escandinavo, una alemana
Hay quien defiende que el género negro resulta especialmente apetecible en tiempos de crisis, quizá por la mezcla de entretenimiento y crítica social de que suele hacer gala. Teorías literarias al margen, la novela criminal en general y escandinava en particular está viviendo un momento muy dulce en nuestro país, fenómeno que venimos reproduciendo puntualmente desde nuestras páginas (hace un mes era el dossier de autores que vinieron del frío, Stieg Larsson preside nuestra portada actualmente en quiosco y en el próximo número contaremos con sendas entrevistas a dos sangrientas reinas de hielo: Asa Larsson y Camilla Lackberg).
Pero resultaría injusto que tanto sueco, noruego o islandés nos llevara a olvidarnos de Andrea Maria Schenkel, una escritora alemana cuyas dos primeras obras se alzaron en dos años consecutivos con el premio a la mejor novela negra de su país (o, como lo llaman en la lengua de Goethe, el Deutscher Krimi Preis). Ambas, Tannöd, el lugar del crimen y El expediente de Josef Kalteis, han sido publicadas aquí por Destino. Ambas están basadas en casos reales de la primera mitad del siglo XX. Y ambas, gracias a una estructura cuando menos curiosa (la acción avanza a través de las declaraciones policiales de los testigos, de expedientes judiciales y de un uso un tanto tramposo del narrador omnisciente), ofrecen de paso un muy jugoso fresco de la sociedad germana anterior y posterior al Tercer Reich, desde la sensualidad y promiscuidad de la era dorada de la República de Weimar hasta las simpatías por la esvástica que siguieron dándose en el mundo rural de finales de los años 1940. Con o sin crisis (y todo pinta que con, durante algunos meses más por lo menos), la de Schenkel es una apuesta (negrocriminal) segura.








