Capa por duplicado
milo j. krmpotic'Son, posiblemente, las fotos desenfocadas más famosas de la historia. Las tomó Robert Capa el Día D, poco después de la Hora H, durante la segunda oleada del desembarco de Normandía. Según Life, la revista que las publicó, el defecto técnico se debió a un comprensible temblor de manos sufrido por el legendario fotógrafo mientras las balas pasaban silbando sobre su cabeza y no pocos soldados aliados caían reventados sobre aquella playa del norte de Francia. Según Capa, en cambio, las 106 imágenes que tomó con sus dos cámaras Contax hubieran sido perfectas de no mediar la patosidad del laboratorio londinense que, durante el revelado, destruyó por exceso de calor en el secado tres carretes y medio, y estropeó el medio carrete restante. De ahí el irónico título de Ligeramente desenfocado que preside las memorias de la Segunda Guerra Mundial de Capa, recién recuperadas por La Fábrica en un volumen que incluye 130 tomas de aquel conflicto en las que no hubo temblor de manos ni mala gestión por parte de ningún laboratorio.
(En realidad, Robert Capa fue la inveción de una pareja de fotógrafos centroeuropeos, el húngaro Endre Friedmann y la germana Gerda Taro, fallecida por cierto durante nuestra Guerra Civil. Y a ambos ha dedicado Susana Fortes su reciente Premio Fernando Lara, Esperando a Robert Capa, del que la misma autora nos hablará en el número de verano de Qué Leer.)

Sumario n.157
Qué Leer Extra: Guía infantil y juvenil. Vacaciones con libros