¿Quién dijo que la poesía es aburrida?
milo j. krmpotic'(Continuamos con nuestra defensa de las poéticas artes…) Se la ha acusado a menudo de no tener relación con la realidad, de venir extraviando seguidores a raíz de su predilección por las más etéreas esferas en detrimento del aquí y ahora carnal y callejero (en contrapartida, nótese la eterna vigencia de los versos homérico y shakesperiano, tan salpicados de sangre y sexo y esos humores terrenos en los que hasta el más pintado de los lectores puede reconocerse). Pero estos días hallamos una nueva prueba de la humanidad contemporánea del género, y lo hacemos gracias a la colección de intrigas que está amparando la elección de la cátedra de poesía de la Universidad de Oxford, el cargo más importante del Reino Unido en lo que a la lírica se refiere. Resulta que el vate inicialmente propuesto, Derek Walcott, se vio obligado a retirar su candidatura después de que doscientos académicos oxonienses recibieran un informe anónimo en el que se detallaban ciertas acusaciones de acoso sexual sufridas por el Premio Nobel antillano durante los años 1990. Y ahora ha sido su sucesora, Ruth Padel, quien ha abandonado la carrera al descubrirse que, pese a haber negado su participación en la campaña contra Walcott, ella misma facilitó el informe a dos periodistas para así darle mayor publicidad. Curiosamente, ésta era una ocasión histórica, ya que la cátedra jamás había ido a parar antes a una mujer o a un hombre que no fuera de raza blanca. Pero ya lo dijo Celaya: “Somos hijos de la tierra y el llanto / del mar y de la inercia…”.

Sumario n.157
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