Libros que se abren de forma insospechada

Se suele decir que una imagen vale más que mil palabras. Los amantes de los libros sabemos del placer derivado del esfuerzo de leer esas mil palabras en vez de quedarnos con la estampita; de los muchos recovecos que pueden llegar a abrirse entre líneas y a los que la interpretación visual rara vez dará paso. Pero ello no nos impide disfrutar como enanos de proyectos como el del artista Thomas Allen, que viene sirviéndose de las portadas de viejas ediciones pulp para crear dioramas como los que presiden estas líneas. Dejamos las palabras por un rato, pues, y nos zambullimos gracias a este link en su maravilloso mundo de cowboys necesitados de una ducha y un afeitado, boxeadores que han besado la lona una vez más, rubias que esconden pesadas intenciones tras su ligerez de cascos y detectives de lengua tan fugaz como certeros son sus puños.








