De cómo el erotismo llegó a nuestras letras
Nos remite Raúl Castelló, editor de Odisea, unas muy interesantes (e instructivas) palabras sobre los inicios de la novela erótica en nuestro país:
“Muchos son los géneros que no gozan del prestigio o consideración intelectual que otras categorías sí puedan tener. Entre ellos, uno de los más desprestigiados y a la vez de mayor popularidad es la ‘novela erótica’. Desde la aparición de las primeras ‘novelitas galantes’ fueron muchos los que las criticaron, pero muchos más los que las leían fervientemente en algún rincón solitario.
La pasión y el erotismo llegarían a nuestras letras con retraso, hasta principios del siglo XX no se puede hablar de literatura erótica en nuestro país. Es cuando el naturalismo se impregna de sexo y frivolidad, el momento en el que aparece una novela mundana, ligera, verde y popular, conocida como la ‘novela galante’, que se vende en pequeñas y baratas colecciones de bolsillo. Tres autores madrileños destacan en el género y los tres con una vertiente claramente homoerótica: Álvaro Retana, Antonio Hoyos y Vinent y José de Zamora. Los tres gozaron de una increíble popularidad, ventas y mala fama; y los tres murieron en el olvido. Los tres escribieron una parte muy moderna y diferente de nuestra Historia que si no merecen la primera fila, desde luego tampoco el olvido.
Odisea Editorial quiere reivindicar con la publicación de Los extravíos de Tony a un autor, Álvaro Retana; pero sobre todo un género, la novela galante. Desprestigiada por muchos autores, es una parte importante de nuestra historia literaria y que gozó de enorme éxito de venta y público, aunque de ninguna consideración intelectual.
Atrevido y deslenguado, Álvaro Retana está considerado uno de los máximos representantes de la novela frívola y galante española, heredera del Decadentismo francés, de principios del siglo XX. De brillante prosa y encantadora ambigüedad, su producción se extendie con notable éxito hasta finales de los años veinte en novelas en que recrean el ambiente del género ínfimo, Carne de tablado (1918); que exploran, por primera vez en España, los ambientes homosexuales de la aristocracia madrileña, Las «locas» de postín (1919) o El vicio color de rosa (1920); novelas donde juega al fingimiento biográfico, Mi novia y mi novio (1923). Uno de los máximos y primeros representantes de la novela erótica de nuestro país, La ola verde (1931). Años después, cuando sus novelas dejaron de estar en boga, aún publicaría El ángel de Sodoma (1928) y A Sodoma en tren botijo (1933).
Los extravíos de Tony (1919), subtitulada Confesiones amorales de un colegial ingenuo, es una de las obras más singulares y provocativas de Retana. Alegre, picante e irónica relata con elegante prosa y genial ambigüedad el despertar sexual del estudiante Antonio Fontanar que pronto destacará entre la variopinta fauna del Colegio Aristocrático siendo admirado y seducido por compañeros y profesores y embaucado por mujeres que le descubrirán los placeres del sexo. El volumen se completa con la deliciosa novela corta de corte autobiográfico Mi novia y mi novio (1923) que nos muestra al Retana más íntimo y personal. En un tren con destino a Barcelona, Retana se hace pasar por un abogado para evitar que un joven y apasionado admirador de su obra le reconozca.








¿Y para qué sirve la consideración intelectual?