Los nombres de Sant Jordi

Hace algunos Sant Jordis tuve la oportunidad de pegarme a Javier Cercas para vivir a su lado el día más querido (por ventas y sentimentalismo) aunque también más temido (dado el  volumen de trabajo que comporta) por el mundillo editorial. Tras alguna entrevista, varias sesiones de firmas y una comida en el centro comercial L’Illa, nos metimos en un taxi para cruzar la ciudad a la carrera camino de los stands del centro. Recuerdo que íbamos por la Diagonal, a punto de girar por Balmes, cuando una llamada telefónica nos informó de que, según los primeros datos de ventas, La velocidad de la luz iba a ser el título más vendido de la jornada. Siguió un silencio expectante: la cifra desde luego no era definitiva, pero sí comenzaba a premiar, de algún modo, la labor literaria del escritor, las tareas de promoción de la editorial y la unión de ambos durante aquella jornada de locos. Quedaba aún mucho trabajo de muñeca que hacer (Cercas iba a firmar hasta las 21 horas), pero tengo la sensación de que, a partir de ese momento, realizó su labor con la calma satisfacción del futbolista que se sabe tres goles arriba en el marcador.

Todo ello para contarles que, algunos Sant Jordis más tarde, Cercas ha vuelto a ser uno de los autores del día grande del libro gracias a Anatomía de un instante (Mondadori). A su lado, los dos volúmenes hasta ahora publicados de la trilogía Millennium (Destino) de Stieg Larsson, La soledad de los números primos (Salamandra) de Paolo Giordano, La mujer de verde (RBA) de Arnaldur Indridason y La crisis ninja (Espasa) de Leopoldo Abadía. Es decir, mucha novela negra del norte de Europa (atención al especial que dedicaremos a ese género en nuestro número de junio) y, en lo que a no ficción se refiere, sendos títulos sobre períodos procelosos de nuestra historia reciente: el que culminó con el 23-F y el bajón económico en el que nos hallamos inmersos.

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Escrito por el abr 24 2009. Archivado bajo Blog. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

2 Comentarios por “Los nombres de Sant Jordi”

  1. Anacleto

    Se tendría que confeccionar, además, una lista con las rosas más vendidas:
    1. La clásica rosa roja.
    2. La rosa con espinas (para la suegra)
    3. La rosa modificada geneticamente para que tenga los colores del Barça….
    4…
    5
    etc

  2. Marian

    Yo tambien he dedicado ese día a Sant Jordi, un día muy especial para los catalanes y los que no lo son. Desde hace unos años, se impulso a gran escala esta fiesta maravillosa en la que se ha conseguido combinar el arte de la cultura escrita con la naturaleza, el amor. Este día tan especial hay dos cosas que se comparten, la rosa roja y el libro.
    Para mi ese día es algo así como una fiesta del amor, amor a los libros, uno de mis amados en la vida. Sentí una emoción particular al pasearme por la Rambla de Catalunya, el Paseo de Gracias y la calle Caspe. Tres calles famosas, abarrotadas, e interesantes del centro de Barcelona. Ayer parecían inundadas, exageradamente abarrotadas de todos esas personas que salieron a festejar esta fiesta. Un cosa que me llamo la atención fue que en la calle Enrique Granados con Consejo de Ciento, hay una cabina telefónica, ayer en su techo habían colocados unos siete u ocho libros rodeados de una malla espinosa de alambre, parecida a las que ponen en las fronteras para que nadie pase. En la parte baja había un cartel que ponía unas palabras que ahora no recuerdo, pero que tenían algo que ver con “encarcelada, libertad, prisioneros”.
    Aquello me llamo la atención mucho, porque era una forma de expresar quizás la falta de libertad de expresión que en muchos países está vetada, juzgada, y prohibida. Aquella forma de expresar con los libros y la alambrada algo que todos deberíamos rechazar, denunciar estaba ahí delante, una pequeña forma de decir algo sin llamar la atención ruidosa, simplemente por medio de una escultura o forma por llamarlo de alguna manera.
    Me hubiera gustado tener una camara de fotos para haber echo una y que vierais lo que os cuento. Las palabras dicen que pueden ser más fuertes que el metal, que las rocas, en un momento dado ellas pueden cambiar el mundo.
    Ayer era el día del libro, aquí en Catalunya y en muchos países del mundo. Era el día de la expresión más fuerte, vibrante, que un hombre puede tener. Las palabras no mueren nunca, no se olvidan, quedan grabadas en las memorias para siempre. Puede olvidar un imagen, pero no una palabra.
    Este post es una forma de expresar ese sentimiento que ayer me invadió, porque amo las letras, las palabras, la poesía, los libros. Deberíamos amarlos y deberíamos inculcar a nuestros hijos, a nuestra sociedad que sin ellos posiblemente no existiría una historia, un mundo, una sociedad, gracias a ellos hemos descubierto tantas cosas, nos han ayudado tanto en tantas ocasiones, no han hecho olvidar tantos malos ratos, y sobre todo nos han dado una parte de la educación y la cultura.
    El día de Sant Jordi, es para mi como el aniversario de mis libros, ese día especial en que se les debe recordar, se debe celebrar que están siempre a nuestro lado, y que nos han salvado de tantas cosas, nos han ayudado tanto. Son como tener un “mejor amigo”.

    Felicidades Javier Cercas por tú gran éxito.

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