José María Mena: “De oficio, fiscal”
Autor: José María Mena
Editorial: Ariel
200 páginas. 19,50 euros.
TRES TINTEROS
Se trata de unas “memorias profesionales” estructuradas en cuatro partes. El punto de partida es su entrada en el oficio de fiscal durante el franquismo. Se sitúa después ante tres grandes cuestiones: “política y justicia”, “la máquina de la justicia” y “mercado criminal y víctimas cómplices”. Es en estos apartados donde se desgrana toda la experiencia profesional de alguien que cree en la justicia, sabe de sus límites y le ha dedicado su vida.
Un fiscal con la trayectoria progresista de José María Mena, que fue uno de los fiscales del caso Banca Catalana (entre otros) y también fiscal Antidroga y fiscal Jefe de Cataluña, puede contar muchísimas cosas y aclarar algunos mitos o misterios que la justicia no suele divulgar. Otra cosa es que ese fiscal deba contar los entresijos o desvelar los silencios de la justicia: la frontera ética del “secreto profesional” tiene siempre límites, al menos cuando los implicados siguen vivos.
Quien espere pues de este libro, cuyo título no llama a engaño, “revelaciones espectaculares” sobre casos notorios va directo a la decepción. Mena siempre ha sido un hombre discreto, lo más distante a las “estrellas” de la judicatura. Pero es un gran observador y un funcionario público convencido de que debe dar cuentas de su trabajo a la sociedad. Este texto viene a ser, en buena ley, un resumen, de muy fácil acceso y lectura, de todo lo que este fiscal ha visto y de las conclusiones generales –que nos pueden interesar a todos– que ha sacado de lo vivido por él como fiscal. No hay muchos libros así. De hecho, este texto es algo excepcional. Que un fiscal describa la “delincuencia de moqueta” y “corrupción coral” y diga que “debe reconocerse que la presencia entre nosotros de esa ‘delincuencia de moqueta’ es tan frecuente que nos exige un esfuerzo casi diario de información, y a veces de serenidad para vencer el hastío por su omnipresencia” no sucede cada día. Hay que darle las gracias y pedirle más.
Margarita Rivière







